lunes, 26 de marzo de 2012

La corrupta España invertida

  
Hace días que quiero dejar una nueva entrada y soy incapaz de acabar una. Ozú, qué follón que tengo.

Así que hoy una rapidita pero muy salada.

Esta mañana he oído por la radio la siguiente frase:

"No es cierto que en España no se castigue la corrupción en las urnas, lo que pasa es que en Valencia se castiga la de Andalucía y en Andalucía la de Valencia"

Sabio comentario que resumen perfectamente aquello de "viva er Betis manque pierda" que tantas veces hemos comentado en este blog.

Yo albergaba la esperanza de que en Andalucía hubiera un cambio de gobierno, 34 años del mismo partido en el poder me resulta tan cansino y peligroso como el PRI en México o los Peronistas en Argentina, pero si los andaluces han decidido que nones, sea pues...

jueves, 8 de marzo de 2012

Amén II

  
El lector habitual sabe que hay cierta blogera a la que no terminan de satisfacer del todo mis constantes entradas relacionadas con la crisis y sus ramificaciones. Pero que quieren que les diga, ¿a quién no le gusta una sana polémica?

viernes, 2 de marzo de 2012

Dejen en paz a los muertos

   

Créanme que lo intento. 

Intento ponerme delante del teclado y dejar que mis dedos busquen una historia divertida que poder ofrecer a mi distinguida y puntito friki concurrencia. O un acertado y sentido discurso sobre universales valores ahora olvidados por la puta generación ni-ni-ni (el tercer "ni" lo añado yo y significa sin cerebro).

Pero no hay forma.

Igual es que como he dejado de fumar tengo la mala hostia recalcitrante, o recalcitrada, a flor de piel y me pongo hecho un basilisco por cualquier "quítame allá esas pajillas".

Pero va a ser que no es esa la única explicación.

Sospecho que como cada vez que abro el periódico no leo más que insensateces, gilipolleces, chuminadas, verborreas vomitivas e idioteces mayúsculas, tengo la bilis en los labios de pura sobre exposición a la estupidez humana.

Me explico un poquito.

Los sindicatos convocan manifestaciones para el día 11 de marzo + el fiscal general ordena investigar de nuevo los trenes del 11 de marzo de 2004...

Los primeros con la excusa de un homenaje a los trabajadores que en los trenes viajaban, el segundo con la siempre sectaria y nada imparcial excusa de "la búsqueda de la verdad"

¡Qué aburrimiento de país, coño!

Verán ustedes, yo siempre digo que soy un verso libre, pero es evidente que cojeo más de la pierna derecha que de la izquierda, sin embargo ante noticias como las de hoy uno reflexiona y concluye que la oligofrenia colectiva no distingue entre razas, sexos ni tendencias políticas.

Y aquí el personal pasando miserias.

Manda cojones. 

P.D.

¿Consideran que exagero? 

 

jueves, 9 de febrero de 2012

Para mis amigos gabachos

Simplemente genial, y aunque tenga ya un añito de antigüedad, ahora mismo nos viene al pelo.



jueves, 26 de enero de 2012

Yo no creo en el jurado

   
Supongo que será porque las películas de jurados no me atraían demasiado cuando era pequeño. Ni las de jurados ni las de abogados. Ni las películas ni las series. Ni de pequeño ni de mayor. No. Ni siquiera Ally Mcbeal y su cohorte de macizas letradas, sabrosas clientas y dicharacheros picapleitos.

Me parecen un coñazo en la inmensa mayoría de los casos.

Las pelis y series, no las macizas letradas, claro.

Pero sí, un coñazo.

Y de repente, la realidad supera una vez más a la ficción. Una vez más.

En España hay quien tiene obsesión por el jurado popular y se imagina - supongo - que la sabiduría popular tutelada por un juez será más justa que la de un juez tutelado por un oficio y el código penal. Y claro, ahora no saben qué decir.

A mí, sin embargo, que tengo un poco menos de fe en mi semejantes, lo de descargar en ignorantes en leyes cuestiones de técnicos se me antoja mala idea. No veo que 9 tipos como yo vayan a impartir ni más ni mejor justicia que un juez de carrera, salvo que éste prevarique.

Pero como decía, uno se lee los titulares de algunos periódicos de hoy y la noticia de la absolución de los valencianos pica que escuece y se justifica con aquello de "ajustado", "casi", "algo hay", etcétera. Como si el resultado de un juicio fuera como el de un partido y con eso se apaciguara a la afición y el "presi" nos renovara el contrato.

Los periodistas, como los políticos y los abogados, son capaces de decir a un tiempo una cosa y su contraria (estar a favor de la sentencia pero en contra del jurado o a favor del jurado pero en contra de la sentencia) sin despeinarse.

En ambos casos, qué poderoso fijador de pelos es el ego desmedido.

Y ahora me pregunto si unos y otros, ganadores y perdedores, se irán tomar casi en secreto una copa al club de Ally Mcbeal a oir tocar el piano a la pesadísima Vonda Shepard.

No me extrañaría nada.

jueves, 19 de enero de 2012

No hay cojones

 
Como ya he dicho muchas veces, yo soy de esas personas que está notando cómo la edad le cambia el carácter. Con el paso del tiempo me vuelvo desconfiado, taimado dirían quizás algunos.

Queda una parte de mi corazoncito que quiere creer, pero el resto de mi cuerpo la acalla de inmediato.

Leo ayer en el periódico que Cristobal Montoro ha pedido responsabilidad penal para aquellos políticos que incumplan el techo de déficit o, en general, mangoneen con la pasta que no es suya.

¡Y me gustaría tanto creerlo!

Pero no.

Como he dicho, la sombra negra que acompaña a mi consciencia y que es resabiada, cabezota y pesimista me dice que nones, que no hay cojones a poner eso negro sobre blanco que lo leamos todos y sea de obligado cumplimiento.

Que todo son brindis al sol para aparecer en los diarios y congraciarse con la opinión pública (jodida plebe que o está en paro o cagándose en la leche que le han dado al IRPF) y presentarse como una persona con cierto sentido común.

Políticos con sentido común y de comunidad... rara avis.

Ya les anticipo que la medida quedará en agua de borrajas y que serán, siempre en secreto y sin luz ni taquígrafos, los propios del PP los que le dirán aquellos de "Cristobalito, estate calladito". Aunque no serán los únicos, claro, el resto de fuerzas políticas (excepto UPyD que aún no mandan en ningún lado) ya están dando muestras de tener tanto entusiasmo por la medida como por hacerse una colonoscopia.

De hecho ya han salido los otros, los del PSOE, diciendo que eso es una tontería, que ya se encargan los muy avisados ciudadanos de no votar al individuo que no lleva las cuentas como Dios manda.

¿Y desde cuándo cojones los ciudadanos sabemos si las cuentas se cumplen o no?, ¿Sabían los valencianos el impacto en las arcas del dispendio de su comunidad?, ¿sabían acaso los castellano-manchegos el cipotal que dejaba el amigo de los niños?

Hace falta ser demagogo y gilipollas para soltar semejante disparate. Pretender poner la auditoría de públicas cuentas en el haber de la ciudadanía es como pretender que ellos se operen a sí mismos de próstata o útero.

Hace ya casi tres años previne de esto y de otras cosas, y como casi siempre me he equivocado entre muy poco y absolutamente nada.

Me indigna que una caterva de mercachifles, lameculos y tuercebotas pretendan saber más que yo y encima restregármelo por la cara manejando mi dinero a su antojo y conveniencia.

Sigo queriendo que, al menos, lo manejen con criterio o se pudran en la puñetera cárcel.

P.D.

Tengo un muy buen amigo que es político y se enfada mucho cuando lee este tipo de entradas, pero más se enfada su mujer porque cree, como yo, en la honradez de su marido. Por eso no "asciende" en el "aparato" del partido. Sea como fuere (lo siento chicos) si no les gusta que se jodan, aquí se justifica aquello de "pagan justos por pecadores"

jueves, 12 de enero de 2012

Amén

 
Poco que añadir salvo que comparto cada punto y cada coma.

Entrada de de Juan T. Delgado (Jefe de Economía y Mercados de "El Mundo") en su blog "¡No doy Crédito!"

Como ven incluso a los sabios en la materia se les están empezando a inflar las gónadas de tanta gilipollez.

Y eso que todavía no nos ha llegado la nómina del mes de enero. Me da en la nariz que el mes de febrero va a ser muy, pero que muy calentito. Presumo que sacaré tiempo para vomitar un par de entradas... o tres, y también que no seré el único en hacerlo.