miércoles, 5 de mayo de 2010

De himnos y patriotismos



Hablaba el otro día del poder de un himno, la fuerza de una canción.

Una melodía (normalmente con su letra, pero de eso ya hablaremos) que te llega, te emociona y te moviliza para una causa. Un canto común de tus iguales a las cosas comunes, pasadas y futuras.

Confieso que esa capacidad que tienen los himnos de unificar voluntades me fascina. Me considero un humilde estudioso de los himnos.

Como no es cuestión de vomitar una perorata filosófica sobre la importancia y significado de los himnos, déjenme, al menos, que les hable de la épica de los mismos. O al menos de la heroica (que siempre la hay) de los que más nos puedan sonar. Sepamos un poco del significado de cada uno de ellos y como son fiel reflejo (o acicate) de la idiosincrasia de una sociedad.

Empecemos, ¡cómo no!, por nuestro amigo americano, los Estados Unidos de América.

La letra, un poema de cuatro estrofas en realidad, fue escrita por Francis Scott Key tras el bombardeo y cerco al Fuerte McHenry por la Royal Navy en 1812. En aquel episodio de la guerra, todo el mundo dio por hecho que el fuerte nunca podría aguantar la noche del ataque británico y se consideró un simple “escollo” para la toma de la bahía de Baltimore. Sin embargo, el fuerte aguantó toda esa noche de bombardeos y asaltos y, al amanecer, la bandera de las barras y las estrellas seguía ondeando sobre él.

Una vez más el esfuerzo, el sacrificio, la tenacidad, la perseverancia, la determinación que caracteriza el carácter norteamericano, para lo bueno y para lo no tan bueno.

El primer párrafo que dejo a continuación no es una traducción literal, sino una versión poética en castellano. Es regulín, quizás algún día me ponga a hacer mi propia traducción, claro que traducir poesía no es tarea fácil.

Amanece:­ ¿no veis a la luz de la aurora
Lo que tanto aclamamos la noche al caer?
Sus estrellas, sus franjas, flotaban ayer,
En el fiero combate en señal de victoria.
Fulgor de cohetes, de bombas estruendo,
Por la noche decían: «¡Se va defendiendo!»
¡Oh, decid! ¿Despliega aún su hermosura estrellada
Sobre tierra de libres la bandera sagrada?


Como he vivido entre los Yankees, sé cuánto les puede llegar a emocionar su himno, y he de reconocer que oír como un estadio de 70.000 personas enmudece mano en pecho mientras un solo performer (para eso es el país más individualista del mundo) lo canta con pasión es una verdadera experiencia. Y nadie como Cristina Aguilera para hacerles entrar en situación. Por favor, aunque no les guste el himno o el vídeo aguanten hasta el final… ¡¡Como está Cristina, quiero decir, como canta Cristina!!. Pura épica y, además, ¡habla de rocket!.



Claro que el himno americano es un juego de niños comparado con la celebérrima Marsellesa. Compuesta en 1792 por Rouget de Lisle, fue casi inmediatamente adoptada como himno oficioso de Francia y desde entonces… desde entonces ya es historia. Déjenme que les traduzca las dos primeras estrofas:

Marchemos, hijos de la patria,
el día de la gloria ha llegado.
Se ha elevado ya contra nosotros
el sangriento estandarte de la tiranía
¿No oís rugir por los campos
a esos feroces soldados?
pues vienen hasta nosotros
a degollar a nuestros hijos y esposas
¡A las armas, ciudadanos!
¡Formad vuestros batallones!
Marchemos, marchemos,
Que una sangre impura
Empape nuestros surcos.


Y ésto es sólo el principio, y los niños la cantan desde el jardín de infancia y a todo el mundo le parece estupendísimo de la muerte. A nadie le da por pensar que un niño no debería cantar según qué cosas, o que sea políticamente incorrecto. No. Es Francia, no tienen complejos. Y no es un himno para cantos aislados, es un himno de comunidad, de suma de voluntades, una llamada a la lucha, a la movilización, a la solidaridad. Libertad, Igualdad, Fraternidad ¿No es hermoso?



Otro himno que ha conmovido al mundo fue el de la extinta U.R.R.S. (¿por qué todo el mundo habla de extinta en lugar de desaparecida, disuelta o desmembrada?) Estrella Roja, pasión de muchos. Fue escrito por Serguei Mijalkov en 1944 cuando el glorioso ejército rojo, o las bárbaras hordas según quién cuente la película, comenzaban a ejercer su influencia y poder en medio mundo. No es un himno de exaltación patria como el americano, ni de suma de voluntades, como el francés. Es el himno a la voluntad única por excelencia. No es una suma, es un unísono. No es monocorde, pero nadie ha de salirse de la partitura, de la pauta. Es lo que la U.R.S.S. fue. Es el apego por la tierra de un pueblo que nunca en su historia llegó a poseerla, un pueblo siempre al borde de la miseria, del castigo, de las purgas de uno y otro signo. Un pueblo maltratado que siente la liberación de ser simplemente considerado un pueblo. Todos como un uno.

¡Tenaz unión de repúblicas libres
que ha unido por siempre a la gran Rusia!
¡Larga vida al anhelo del pueblo,
unida y fuerte, la Unión Soviética!

Gloria a ti, nuestra patria libre,
firme bastión de la amistad de los pueblos.
¡Baluarte soviético, baluarte del pueblo,
a la victoria éste nos llevará!

Quien mejor que los Coros del Ejército Rojo para hacer que se nos pongan los pelos de punta.



Un último por hoy. Otro de los grandes. El Imperio, y su Graciosa Majestad al frente. Es el Reino Unido de la Gran Bretaña y su Dios Salve a la Reina, o al Rey dependiendo de quién esté en el trono en cada momento (aunque he de reconocer que me parece más auténtica la versión de la Reina).

No es el himno oficial porque no existe tal cosa, pero es el que está aceptado como tal. Tiene un origen un tanto controvertido, pues al parecer pudo ser compuesto para Luis XIV de Francia por Jean Baptiste Lully, pero el caso es que la melodía está arreglada y recompuesta por el mismísimo Händel. Así es, como así es a quien representa.

Bombas alemanas cayendo sobre Londres mientras impasibles toman el té. Rojos uniformes en cualquier campo de batalla. Todo una pose, un sentimiento de orgullo en una institución que, a su vez, representa a un pueblo. Todo anglosajonamente complejo y simple a la vez. El bombín y la puntualidad sin igual de los trenes, la tímida cortesía y los hooligans. A veces no hay quien los entienda pero, ¡que demonios!, ver el cambio de la guardia mientras suena una filarmónica al completo con un coro que canta God save the Queen y dan ganas de reconquistar la India.

Dios salve a nuestra graciosa Reina
Larga vida a nuestra noble Reina
Dios salve a la Reina
Que le haga victoriosa
Alegre y gloriosa
Que su reinado sobre nosotros sea largo
Dios Salve a la reina




Pero ¿y qué pasa si alguien disiente de la versión oficial?, ¿se puede adaptar un himno?. ¿Qué pasaría si alguien quisiera eliminar esa épica que hay en todos y cada uno de ellos?, ¿se ofendería alguien si lo importante no fuera la tradición, la historia sino la hermandad de compatriotas, de hermanos, el feeling, el swing?.

Señoras y señores, una de las más hermosas versiones del himno americano de todos los tiempos en la voz del único hombre que fue capaz usarlo para hacerle el amor a toda una nación. Marvin Gaye, uno de los grandes.


(Perdón por no anexar el vídeo del viejo tío Marvin, estoy de mis equipos informáticos novísimos y carísimos hasta los mismísimos. Creo que hasta podría hacer un himno de ello)

19 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy currado, si señor.

El soldadito de plomo dijo...

Muy interesantes algunas de las reflexiones con las que empieza esta entrada, respetado Rocket. Muy interesantes sin duda para los psicólogos, los sociólogos, los antropólogos y, en último extremo, para los militares.

Los milicos, independientemente de sus gustos musicales, de su afición poética o de su sentido estético, cobran un sueldo del contribuyente a cambio de seguridad. El trabajo del militar, tal como yo lo entiendo, es dar seguridad a su gente al margen de consideraciones políticas o religiosas.

Naturalmente esto no es necesariamente incompatible con los himnos militares, pero ocurre que muchos de esos himnos hablan de religión o de ideas políticas; no reflejan el sentir popular, o representan el sentimiento de una parte de la sociedad, pero nunca de la totalidad. Lo que sí logran los himnos militares con cierta facilidad, al igual que las marchas a base de tambores, es alterar el ánimo y hacer hervir la sangre de la mayoría, unificando a todos los individuos en una masa acrítica bajo el mando de cualquier político o general megalómano.

Lo dice usted muy bien así: “Confieso que esa capacidad que tienen los himnos de unificar voluntades me fascina”. A mí también me fascina, respetado y querido Rocket. Me fascina y me aterra que seamos tan fácilmente manipulables; las voluntades deberían ser influenciadas por razonamientos, no por versos.

Todo eso está muy bien si se quiere tener máquinas de matar y de morir sin hacerse preguntas; y muy mal si se pretende que la gente use la cabeza. Personalmente prefiero que la gente piense.

Menos himnos y más libros, le recomendaría yo a cualquier militar, y sobre todo a cualquier líder político.

Rocket dijo...

Estimado Soldadito,

Su respuesta da para muuuuuuucho. Interesantísima. Sabía que le gustaría la entrada. Prometo contestar a su acertado comentario con una réplica como Dios manda. No estará a la altura, pero por belcebú que me lo voy a pasar pipa haciéndola.

Saludos,
Rocket

El soldadito de plomo dijo...

Pues nada, sigo esperando.

Tic, tac, tic, tac...

Rocket dijo...

Etimado soldadito,

Ya estoy aquí...

Por alusiones

[El trabajo del militar, tal como yo lo entiendo, es dar seguridad a su gente al margen de consideraciones políticas o religiosas]

Amén

[Naturalmente esto no es necesariamente incompatible con los himnos militares, pero ocurre que muchos de esos himnos hablan de religión o de ideas políticas; no reflejan el sentir popular]

De acuerdo con usted, pero yo estoy hablando de himnos nacionales, que tienen un origen y desarrollo muy distintos.

[Lo que sí logran los himnos militares con cierta facilidad, al igual que las marchas a base de tambores, es alterar el ánimo y hacer hervir la sangre de la mayoría, unificando a todos los individuos en una masa acrítica bajo el mando de cualquier político o general megalómano]

Los himnos militares son cánticos de "Cuerpo", hombro con hombro, espada con espada. Están compuestos con ese fin. Son la herencia de una época en la que no se iba a la guerra sin música, porque la música era, entre otras cosas y a falta de que el señor Marconi hiciera de las suyas, el medio transmisor de órdenes.

Cualquier toque de marcha será rítmico, cualquier toque de ataque será estruendoso y poderosos en notas graves... si, la combinación de éste con el miedo, la ansiedad y la emoción de la cercanía del combate hace que la sangre hierva. No estoy tan de acuerdo con lo de masa acrítica. Ésta lo es porque sigue órdenes, sin posibilidad de lo contrario, lo de crítico o acrítico ha venido antes, no en el momento del combate.

[Me fascina y me aterra que seamos tan fácilmente manipulables; las voluntades deberían ser influenciadas por razonamientos, no por versos]

Lo somos. De una u otra forma, lo somos. Pero no en el mismo grado o medida, y los versos convencen, casi siempre, al que quiere ser convencido.

Los himnos nacionales que es sobre los que iba la entrada son tan aceptados que, practicamente, no tienen detractores, no al menos en los países civilizados.

Los himnos militares son parte de una tradición que tiene sus partes buenas y sus partes no tan buenas, en cualquier caso, creo que la tendencia política hoy en día no es mandar a la gente a morir de cualquier forma ni por cualquier cosa.

Y la lectura, la lectura siempre es recomendable.

"La verdad os hará libres"

Saludos,
Rocket

P.D.

Mis respetos a Gusifluky, le tengo muy abandonado ultimamente.

Rocket dijo...

Me ha salido una réplica un poco light... la verdad.

El soldadito de plomo dijo...

Básicamente estamos de acuerdo. Tan de acuerdo que no merece la pena decir nada más por mi parte.

¿Y esa entrada que prometió sobre astrobiología?

(¿Era sobre astrobiología o la estoy cagando?)

Rocket dijo...

Estimado soldadito,

Pues esa la tengo a medio redactar desde hace tiempo. Creo que es muy intersante, sólo por adelantar un poco le diré que va sobre las posibilidades de vida en Marte... y es un tema muy jugoso, interesante y, si lo hago bien, entretenido.

Pero para eso necesito explicar una serie de cosas, instrumentos y pruebas como, por ejemplo, qué es una espectrometría... y no es tan sancillo hacerlo sin resultar un pedante y un tontainas.

Lo de ser divulgador científico no es tarea fácil. Por eso me resultan admirables esas series en las que te explican de manera muy llana y sencilla qué es un agujero negro, una estrella de neutrones, la formación del sistema solar o el origen del universo. Requiere unn esfuerzo de conocimiento y, sobre todo, de redacción verdaderamente notable.

Pero estoy con ello, estoy con ello.

Saludos,
Rocket

Soviet Яussia dijo...

Gracias por invitarme a su morada digital, Rocket.

Me ha resultado interesante su ejercicio de "himnología comparada". Es interesante conocer acerca de los orígenes y mensajes que hay detrás de estos himnos que no por ser muy escuchados dejan de ser grandes desconocidos para la mayoría.

En el caso del himno de la URSS, me ha parecido muy acertada su contextualización. Sólo quisiera matizar que la letra reproducida es es parcial, pues falta cerca de la mitad.

Para todo aquél que desee profundizar en la himnología rusa, les recomiendo la serie de posts que les dedicó mi estimado camarada Alfor en su bitácora.

A himno por post repasó los distintos himnos que ha tenido Rusia en su historia, empezando por la época imperial y acabando en el himno actual, que conserva la música del himno soviético pero cuenta con una nueva letra, curiosamente obra del propio Mijalkov casi 50 años más tarde.

Les dejo con los enlaces más destacados:

http://shaurma.blogspot.com/2009/08/himno-estatal-de-rusia.html

http://shaurma.blogspot.com/2009/08/himno-estatal-de-la-urss.html

http://shaurma.blogspot.com/2009/08/dios-salve-al-zar.html

Un abrazo bien cálido desde Siberia ;)

Rocket dijo...

Estimado Soviet,

Pues muchas gracias por el comentario y los links... ¡interesantísimos!

Si, sabía que no era la letra completa, en este himno como en los demás sólo puse las primeras estrofas para no hacer una entrada kilométrica. Sólo el himno USA hubiera ocupado más de un folio.

Y gracias por el cálido abrazo, me temo que es lo único cálido que tienen ustedes por allí hasta bien entrada la primavera.

¡Y nosotros nos quejamos en ivierno duro!

Abrazo,
Rocket

Little dijo...

Buenas tardes a todos y espero ser bienvenido una vez asomada a esta atalaya.

Siempre me ha sorprendido, por no usar adjetivo distinto que pueda ser usado en mi contra por cobarde ignorancia, ese respeto, admiración, vocación y amor que tienen los americanos, por lo menos los que asisten a espectáculos deportivos televisados, a su himno nacional (perdón por “nacional”, que aún siéndolo, para algunos tiene tintes abyectos y evidentemente repugnantes).

No me sorprende lo de la mano en el pecho, la cantante de turno entonando el himno o el silencio sepulcral que asusta sólo con observarlo. Tampoco me sorprende la letra, de entenderla, ni siquiera la música, por bonita que parezca. Ni mucho menos me sorprende el hecho que todo un estadio se paralice ante el himno que simbólicamente les une bajo la protección de una misma bandera. No no es esto lo que más me sorprende.

Me sorprende que a otros a este lado del charco les sorprenda lo que a mí hace tiempo dejó de sorprenderme. Me sorprende que a otros les parezca un acto borreguil que unos se sientan seguros y protegidos por el símbolo de su bandera e himno. Más allá de las inquietudes intelectuales que cada ser humano posee a nivel personal e individual, siempre ha existido la necesidad de relacionarse con su prójimo colaborando con él en la mayoría de las ocasiones para protegerse de la amenaza común que tuvieran.

Ese sentido del apoyo mutuo como estrategia en el comportamiento humano se ve simbolizado sobremanera en los himnos de los Estados, siempre que éstos se entiendan desde la unión colectiva de sus ciudadanos. Si no existe esa necesidad de cooperación y apoyo entre sus miembros, cualquier himno por bonito que parezca carece de todo significado. Y en esa cadena de protección y unión común, el Ejército juega por lo tanto un papel fundamental por ser el garante principal de la misma.

Soldadito dice así “...Los milicos, independientemente de sus gustos musicales, de su afición poética o de su sentido estético, cobran un sueldo del contribuyente a cambio de seguridad...”. Cierto es, pero piense usted en lo que escribe: a cambio de seguridad. Sí señor, a cambio de seguridad, pero déjeme que le pregunte una cosa: ¿quiere el contribuyente ser “protegido” como “contribuyente” o como “contribuyente español”?, porque yo sólo entiendo de “contribuyente español” por ese sentido de unión y cooperación entre todos. Me queda la duda con su contestación si de verdad el “altruista contribuyente” quiere ser protegido por los militares (por cierto, no conozco eso de “milicio”) o sólo entiende esa protección como un servicio obligatorio de éstos en deuda con sus paganos.

No sé si me explico...

Un saludo.

Little.

Rocket dijo...

Estimado Little,

Pues por mi parte ya sabe usted que entra en ésta su bitácora hasta la misma cocina.

Como está usted recién aterrizado y con poco tiempo para hacer una lectura completa desde el principo, ya le haré yo un par de recomendaciones de las mejores entradas... para mi gusto.


Déjeme, con respecto a su comentario, que le aclare un par de cosillas, "milico" es una forma coloquial (que no malintencionada) de llamar a los militares. No hay malicia por ese lado pues el que así lo expresa, más conocido como "soldadito" lo es y, por lo que le conozco, que a estas alturas no es poco, con un orgullo sobresaliente y ejemplarizante, ¡ya me gustaría a mi que hubiera muchos así!.

La vocación militar es una vocación de servicio, y me refiero a la de verdad...

Lo de jugarse el pellejo por los demás es un acto de voluntad, como usted muy bien sabe. No hay en la milicia, ni en las más altas esferas, mucha gloria ni mucha "plata", sólo la satisfacción del deber cumplido y, porqué no decirlo, haberlo pasado por el camino lo mejor posible haciendo "cosas" imprescindibles para la sociedad.

Lo de quién se siente español o no queda fuera de nuestro alcance y yo, como usted, me lo he planteado más de una vez y más de siete. Sobre todo después de haber vivido en Madrid, donde nací, en zonas de España donde no todo el mundo se siente español y bastante tiempo en el extranjero.

Podría hablar del concepto de "protección" que tienen algunos partidos políticos de "órbita" regional, pues lo conozco muy, muy bien... pero al final, cuando las cosas se ponene muy "chungas" todos reclaman lo mismo... "Papi, sálvame" aunque le pongan luego la escusa de los impuestos.

Algún día haré una entrada sobre "Perejil" (momento en que sospecho que los dos ambos de ustedes tuvieron órdenes muy concretas) y cómo se vivió desde el otro lado del charco... jamás olvideré la encuetas en La Vanguardia sobre quién estaba a favor de la intervención militar (con un 80% a favor del sí) y que mi "Txoco" de Bilbao( 60% PNV, 20 % PSE, 10% PP y el otro 10% de "Vaya usted a saber") se brindó son sidra (de la mala) cuando vieron el resultado... ¡manda cojones!

Al final, lo más importante es que los que estamos... estemos, y hagamos entre todos sentir a los que entienden el ejercito como una "triste" obligación tributaria, el servicio que las Fuerzas Armadas prestan a la sociedad.

Saludos,
Rocket

P.D.1

Como bien saben los que me conocen, aunque he nacido en el sanatorio de "La Milagorsa" en Madrid, me duele Asturias.

P.D.2

Little, querido, habiendo vivido ambas experiencias, como tú, lo de un estadio completo cantado la Marsellesa no tiene comparación con el "Barras y Estrellas"
Aunque yo me quedo con el "LA LA LA LA LALA LALA LA" de España en casi todos los estadios. ¿No es hermoso?

Little dijo...

Rochet y Cia, buenos días de nuevo y encantado de que usted lo esté de verme por estos lares.

No hubo por mi parte molestar alguno por el término “milicio”, es más, creí adivinar que Soldadito fuera Soldado de España aunque reconozco que me despistó aquello de “recibe un sueldo del contribuyente a cambio de seguridad”. Suelo ser el simple argumento del civil “demandaderechos” que observa al militar como trabajador a sueldo del Estado en lugar de protector de los mismos.

¡Qué verdad hay en sus palabras sobre la Milicia!, el mayor acto de Servicio a los demás. Nada más que añadir, pero permítame que reitere que ese servicio es necesario por la propia limitada naturaleza del ser humano. Por eso cuando vienen mal dadas, como usted muy bien dice, se olvida el oficio de “demandador de derechos” y se ruega al “demandado” apoyo para la supervivencia. Como en Perejil...Y si usted tiene para una entrada, éste que les habla algo podría añadir...

Sólo nos queda batirnos allá donde sea necesario para que podamos educar a los españoles en la cultura de defensa y sean capaces de ver al militar como protector de la Nación que a todos nos une, más allá de ver en ellos, en nosotros, palomas de la paz vestidas de árido...

Un saludo.

Little.

PD: hace bien poco en un acto de “apertura” de mi Ejército a la sociedad, una periodista que trabajaba para la radio de la Comunidad Autónoma de turno se acercó a este que os habla para hacerle una entrevista. Pregunta sobre curiosidades típicas en estos casos y yo respondo sin más: conversación simple de las que gustan a los que mandan, por aquello de no caer en frases de exaltación que puedan luego ponerles en un aprieto. Observo que la periodista queda tranquila con las respuestas, pero siento que aquel que escuche la entrevista pueda caer en la cuenta que los que allí estábamos éramos actores protagonistas de un espectáculo circense..No contento entonces, miro a la entrevistadora y le espeto: “...de todas formas, aunque hoy sea una jornada atípica y abrimos las puertas para que todos disfruten observando aquello que no ver a diario, no debemos olvidar que estos hombres y estas máquinas que aquí hoy contemplan están al servicio de todos vosotros, defendiendo el espacio aéreo español y a todos los españoles”. Imaginen la cara de la moza entrevistadora. Cayó en la cuenta que aquel que le hablaba era militar, no actor de reparto...

El soldadito de plomo dijo...

Por alusiones me permitiré añadir algo:

Uso la palabra milico con frecuencia -es una costumbre que adquirí leyendo a algún autor sudamericano- y lo hago siempre con cariño.

Dice Little:

[reconozco que me despistó aquello de “recibe un sueldo del contribuyente a cambio de seguridad”. Suelo ser el simple argumento del civil “demandaderechos” que observa al militar como trabajador a sueldo del Estado en lugar de protector de los mismos].

Yo creo que una cosa no excluye la otra. Me explico: recibir un sueldo del contribuyente a cambio de seguridad no implica que el militar deje de proteger los derechos de los ciudadanos, de hecho creo que precisamente de eso va la seguridad, de proteger derechos, ¿no? No entiendo a qué se debe el despiste, Little.

Little dijo...

Hola a todos de nuevo.

Me explico: la duda me ha surgido porque en multitud de ocasiones me han querido "chantajear" emocionalmente con aquello del sueldo que nos pagan los contribuyentes. Es cierto que es cierto, es decir, que es verdad que el militar protege los derechos de todos nosotros pero no necesita, creo, que le recuerden por ello que recibe un sueldo del contribuyente. Si quiere, es un juego dialéctico que suelen manosear cierta parte de la sociedad "civil" cada vez que quieren saber qué hacemos día a día en nuestro entrenamiento...aunque por otra parte están en su perfecto derecho a saberlo.

No tiene la mayor importancia, sólo que me pareció extraño, nada más...

Un saludo a todos.

Little.

El soldadito de plomo dijo...

Gracias, Little, aclarado queda. Y estoy de acuerdo con usted, creo; a mí también me jode que los civiles se pongan en plan sindicalista conmigo, hablándome de horas de trabajo en relación al sueldo y entendiendo como "trabajo" el producir o fabricar algo que no está en nuestra mano producir. Tampoco tienen en cuenta horas de guardias, maniobras ni la disposición absoluta para el servicio a la que estamos obligados, por no hablar de ciertos derechos constitucionales de los que los civiles gozan y a los que nosotros hemos renunciado voluntariamente porque alguien tiene que hacer el trabajo sucio.

Dicho esto me siento obligado a terminar recordando que un militar, al menos en España y a día de hoy, es un mandado del Gobierno (como ha de ser y ojalá sea siempre así), y a quien no le guste lo que hay que deje de quejarse y use su voto en consecuencia. Por mi parte obedeceré a quien elijan los conciudadanos que me compremetí a defender.

Rocket dijo...

Estimados ambos dos,

Yo no quiero que el hecho de ser militar implique firmar autógrafos por la calle, no quiero que ningún maitre se salte la reserva de un restaurante para dársela a un militar, ni espero que consideraciones especiales en hacienda.

Lo que pido es respeto, normalidad y concienciación de la labor que realiza el ejército que es la defensa nacional. Y la defensa somos todos, militares, maestros, amas de casa y jubilados.

Quiero que un militar pueda salir de casa para irse a trabajar con su uniforme puesto y que a nadie le extrañe, que la gente no se gire por la calle si ve un mimetizado, o un mono de vuelo o un uniforme de bonito... joder, eso no es normal.

Quiero que al ejército se le exija, y mucho, pero que se tenga en cuenta que si algo pasara a quien le van a partir la jeta en primer lugar va a ser esos que "cobran mucho para lo que hacen"

He dicho,
Rocket

El soldadito de plomo dijo...

¡Diantres, Rocket, le doy un diez a ese último comentario suyo!

Little dijo...

Amén...

Un saludo.

Little.