jueves, 14 de mayo de 2009

Facun "El Metralla"


06:15 de la mañana miércoles 11 de mayo de 2009, Madrid. Rocket con la legaña sacando dinero de un cajero. Tiene que coger un taxi para irse al aeropuerto, tiene una reunión NATO, un Congreso de Cirujía Cardiovascular, una reunión con patrocinadores de F1 y una conferencia sobre mergers & acquisitions, todo en Amsterdam (Flandes) y todo en dos días. Esto del pluriempleo puede ser muy duro.

Se dispone Rocket, como digo, a retirar el dinero con el que abonar el taxi y otros pequeños gastos. Solicita la cantidad, retira la tarjeta y se planta en la acera a la espera de un taxista madrugador.

Siente unos pasos a la espalda. Cuerpo en tensión. Alguien dice “perdona colega”. Músculos rígidos como cuerdas de piano. Rocket se gira y siente como la adrenalina se dispara en vena, puño derecho instintivamente cerrado, pierna izquierda un paso hacia atrás, no sabe si para golpear o para ganar ese paso al salir corriendo. Tiene ante sí a un punky (pequeña cresta incluida) de metro noventa que se dirige hacia él con algo en la mano. Rocket agacha levemente la cabeza (ya le rompieron una vez la nariz y no le gustó la experiencia) suelta la bolsa que lleva en la mano izquierda, se prepara, “esto no puede traer nada bueno” piensa para sí mismo, “con las pocas ganas que tengo yo de darme de hostias” continúa pensando.

- Perdona colega – repite el punky y alarga el brazo en dirección a Rocket.

Rocket siente los 150 latidos que su corazón está dando por minuto en la vena hinchada de su cuello. Se plantea si tomar la iniciativa y soltar el primer cañonazo, una hostia con el puño en la mandíbula o el plexo solar, o una tradicional, y muy efectiva, patada en los huevos.

Y el Punky le enseña 120 €

- Te lo has dejado en el cajero colega. Se ve que has tirado de tarjeta pero te has dejado la guita. Muy sobao tienes que estar.
- ¡Joder! - es lo único que acierta a decir Rocket en un principio mientras siente una leve relajación fruto de la sorpresa.
- Tranqui tronco, te devuelvo tu viruta y me piro.
- Perdona tío, pero ¿me estás devolviendo la pasta?.
- Claro tronco, al dar la vuelta a la esquina me he dado cuenta que te la has dejado… y es un putadón, porque seguro que los del banco iban a pasar de tu culo si se la reclamabas.
- Joder tío, pues gracias.
- ¡Bah!, ¡no es nada!, hoy por ti y mañana por mi.

Y el punky empieza a andar calle abajo mientras saca un cigarro de un maltrecho paquete de marlboro duro, muy arrugado, y se lo enciende.

- ¡Eh, colega!- grita Rocket antes de que se aleje demasiado y no pueda oirlo.

El punky se gira sobre sí mismo pausadamente.

- Dime…
- ¿Has desayunado?

Ahora la cara de sorpresa la pone el Punky que no se esperaba esta reacción.

- Joder pues no…
-Pues te invito a desayunar, si te apetece, me acabas de ahorrar 120 € y hay un bareto aquí en la esquina.
- Lo sé, vivo al lado – El punky reflexiona un momento calibrando si debe o no aceptar la invitación. – ¡Hace!, pero rápido que no quiero llegar tarde al curro.
- Me llamo Rocket – le dice cuando se ha acercado lo suficiente como para estrecharle la mano.
- Facundo, pero todos me llaman “El Metralla”

No hablan nada desde la esquina hasta el bar. Metralla es punky, Rocket es pijo, no sabemos si tienen mucho que decirse, o quizás si.

Cuando llegan al bar se instalan en la barra uno frente al otro con los codos apoyados, parecen dos estatuas contrapuestas. El camarero, que acaba de abrir, mira a la extraña pareja con los ojos muy abiertos. No entiende como "El Metralla" se presenta con un pijo que le resulta familiar, quizás sea también del barrio.

- Ustedes dirán – dice el camarero.
- ¿Tienes la plancha encendida? – Pregunta Rocket
- Si señor.
- Pues para mi un bocata de panceta, si puede ser con pimientos.
- ¡Joder tronco!, ¡eso es tener buen gusto!, ponme otro igual para mi Mariano.
- Cuéntame, ¿por qué "El Metralla"?
- Es por mi forma de potar. Tengo bastante fuerza en el abdomen y cuando vomito los tropezones salen disparados como la metralla de una mina. Todo el mundo se queda acojonado.
- Curioso… nunca había oído un mote tan descriptivo.
- Pues tengo una colega a la que sus amigas llaman “Iguazú”…

Y se ríen los dos con ganas. Ese día Rocket descubre a un tío estupendo.

El menor de 5 hermanos, viste a lo punky por su hermano mayor, que sí que lo era (para disgusto familiar), y que murió en un accidente de tráfico cuando él era un bebé, y también porque le encanta los berrinches que se lleva su madre cada vez que le ve salir de casa con las botas militares, los pantalones vaqueros de pitillo, los cinturones de tachuelas, la camisa de leñador con cuadros rojos y negros, y la chupa vaquera con las mangas recortadas y dibujos a boli con la A de anarquía y el texto “Parálisis Permanente” en la espalda. Ésta última prenda es auténtica, la herencia más preciada de su hermano mayor.

Tiene 21 años y por las mañanas trabaja de albañil. Sigue teniendo curro porque es formal, bastante manitas y no se mete en líos. Espera que la jodía crisis no haga que le pongan de patitas en la calle porque necesita la guita para no costarle un duro a sus padres y tener cierta libertad. Acaba de empezar otra obra y tiene para año y pico, así que de momento no está demasiado preocupado, “…pero nunca se sabe…” dice.

Por la tarde va a clase, está estudiando veterinaria (¡veterinaria!), que es la carrera que siempre ha querido estudiar. Habla pausado, pero no despacio, parece buscar siempre un lenguaje deliberadamente vulgar, barriobajero, pero a veces se le nota demasiado que el colega en cuestión ha leído algo más que las letras de "Kortatu" y la "Polla Records".

No tiene novia y le gusta una tía de la facultad, pero está en otra clase y aún no ha podido “darle la barrila”, “igual me tiene un poco de miedo, pero por mis huevos que mirarme me mira, Rocket, y no sólo por curiosidad. Y yo le miro a la cara y se me cae la baba”.

Su madre es extremeña, una ama de casa de las de toda la vida, hija de un cabo de la Guardia Civil, y el padre un empleado de una caja ya jubilado que vino de Bilbao a Madrid a ganarse la vida en los 60.

Tiene un hermano abogado y otro que sigue los pasos de su padre en la caja de ahorros, salvo que es director. El otro vive en Venezuela, trabaja en algo relacionado con una contratista de Repsol, gana plata y vive bien, sin grandes lujos. Viene con la mujer y su hijo todas las navidades, y su madre se pasa dos días llorando de emoción por verle y otros dos llorando a moco tendido porque se va. “No entiendo a las tías, colega, ya podía llorar sólo una de las dos veces y se ahorraba el disgusto y no daba la murga, aunque yo creo que llora por lo de Pablo, aquello fue un putadón tremendo, nunca lo han terminado de superar”.

A Facun, “El Metralla”, le encanta hacer botellón. Fiel al estilo que él mismo se ha elegido, pasa de rones, vodkas o whiskey, él se dedica a la litrona (Mahou “a poder ser y si es fresquita mejor”) aunque no le hace ascos al kalimotxo. Sabe que lo de punky se le acaba en cuanto pase de tercero de carrera, “porque si tienes suerte puedes empezar a hacer prácticas”, pero mira con cierto recelo mis pantalones chinos, mi camisa de Polo, mi cazadora de navegar y mis zapatos de ante.

“Joder Rocket, es que te miro y me planteo si yo acabaré como tú, como mis hermanos, hecho un jodío burgués, y sé que la respuesta es sí, pero aún no estoy preparado, seis meses más, acabar el curso… o que Susana me haga caso, eso cambiaría la situación”. Susana es, obviamente, la niña de la facultad.

Sus colegas no son punkies, son gente “normal”, algunos de la facultad, otros del instituto, “y luego están los colegas del baloncesto”, con los que juega en la liga municipal.

Acabamos el bocata y la coca-cola que hemos pedido para acompañarlo. El tío quiere pagar, le digo que nones, y que tanto siendo militar, como ejerciendo de médico, he matado a miles de personas en mi vida y que no me toque los cojones que soy peligroso. Se troncha de risa, tiene una carcajada alegre, abierta, sincera, legal. Pago.

Vamos a despedirnos al salir y por curiosidad le pregunto dónde tiene la obra. Coincidencia, me pilla de camino. Corremos para coger el taxi, vamos los dos tarde y los dos odiamos llegar tarde. El taxista se queda "flipado". Seguimos hablando en el coche. Al llegar nos intercambiamos los móviles, vamos a quedar un día a tomar unas tapas “sólo si me dejas pagar” y yo le digo que alguna cosa le dejaré pagar, pero poco, que ya tendrá tiempo cuando sea veterinario de invitarme.

“Rocki, tío, ha sido un placer. Quedamos la semana que viene, o la otra. Gracias por el desayuno, me ha sabido a gloria”.

Nos despedimos y camino al aeropuerto, a coger un avión que probablemente seguirá estando ahí porque en España no hay forma humana de que un avión despegue a su jodida hora, sólo puedo pensar dos cosas.

La primera que me gustaría tener un hermano pequeño como Facun “El Metralla” y segundo, que la niña rubita y pecosa de la Facultad de Veterinaria está a punto de conocer a un tío acojonante. Con mis consejos es imposible que se le escape, y, para su desgracia, será un burgués ejemplar.

Para que se fíe uno de la primera impresión.

No escarmiento, ya me pasó un día con Maruja “La Rulos”. ¿Que quién es “Maruja la Rulos”?

Next time, baby, next time…
Luis, Querido, gracias por el dibujo, como siempre genial.

11 comentarios:

AndresCalamaross dijo...

Extraordinario, me ha hecho reflexionar, no hay nada mejor que dialogar y conocer a la gente, y dejarnos de estereotipos absurdos. Pero reconozco que yo lo hago y estoy seguro que me equivoco, y dejado pasar a mucha gente a mi lado que podrían haber sido mis mejores amigos. Gracias Rocker por explicarnos esta experiencia. Esperaré a la rulos...

Anónimo dijo...

Bien! Bonita lección! Aprendí hace mucho tiempo a no perder el tiempo analizando a aquellas personas con las que me cruzo en el camino. Llegué a la conclusión, que era mejor invertir el tiempo en conocerlas, tomando una caña o un bocadillo de panceta a primera hora de la mañana compartiendo también una conversación que podía ser o no interesante. Bueno, a decir verdad no he compartido muchos bocadillos, ni de panceta ni de chorizo, pero sí algún que otro cigarrito mañanero...

Anónimo dijo...

Aquí Facun el Metralla.
Metralla mazo la peli...si va a ser que los pijos son dabuten...el puto mundo está girao. Pa igualar la movida, que ese Luilli se marque un grafo de tu gepeto, que me ha clavao!!
Una nota técnica: cuando se estererotipa a alguien, de 10 características que podais utilizar para identificar al estereotipo en cuestión, estdísticamente comprobado, sólo se cumplirán 3, y el resto será pura fantasía del interprete. Es por tanto un tipo inteligente este Rocket.
Que os jodan a todos!!. NO HAY FUTURO!!

Celia dijo...

Filipo
Si no tuvieramos tantos prejuicios. Tendemos a emitir juicios sobre las personas o cosas basándonos en nuestro conocimiento y ahí está el error. Lo bueno es que si no hay prejuicio no hay error y sin error no hay rectificación. Así que no estoy de acuerdo Facun, si hay futuro y vuestro desayuno es una prueba de ello. Al próximo me puedo apuntar???

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

La rehostia... Desde el curro empecé a leer esta historia y quedé enganchadísimo, pero no pude terminarla porque la obligación profesional se impuso.

Ahora que he acabado de leerla... Coño, me faltan las palabras. Tiene un toque "pérez-revertiano" que me encanta, y para mi gusto es lo mejor que se ha publicado en esta incipiente bitácora.

¡Escriba, Rocket, escriba, se lo ruego! No lo haga por fama o dinero; hágalo por darnos el gustazo de leerlo.

(Por cierto, hoy he recibido "Fabulosas narraciones por historias", que usted me recomendó).

Rocket dijo...

Estimados todos,

Andresito:

mi abuelo siempre decía que había dos dimensiones en la persona, la educación y la amabilidad. Sin duda alguna, de elegir, prefería la seguna... siendo, como era, noble, se llevaba del demonio de bien con los pastores... no le digo más.

Anónimo 1:

Siempre es un placer compartir cigarrillos mañaneros... lo importante es saber escuchar, aunque se hable mucho.

Anónimo Facun:

¡¡Guau!!, muy poca gente sabe el auténtico "grito de guerra" Punky: "¡¡NO HAY FUTURO!!"... estadísticamente creo que de 10 habría de media algo más de 3, pero a lo sumo, quizás, 4 ó 4,5, lo cual no cambia su percepción. Amabilidad es, como decía antes, la clave.

Filipo:

Al desayuno no... yo no suelo levantarme tan pronto. Pero a esas tapillas... ¡¡considérese invitado!!. Sólo Faltaría.

Leónidas:

Es lo mejor que se ha escrito en la bitácora porque aparte de cabreos, y ese cuento de ciencia ficción que nadie entendió porque nadie intentó escrutar que significaban los nombre tan raros de los marcianos (estaba chupado), no había escrito con algo de tiempo.

Si, es Revertino, lo reconozco, pero es que Facun es una suerte de héroe-antiérohe... y eso es muy del amigo de Blake y a los españoles, nos llega. No me negará ud. que, lejanamente, el personaje no tiene algo de "Sito Perdigones"

Y no escribo por fama ni por dinero (ni siquiera tengo contador porque ni se cómo se pone ni me importa), escribo porque me gusta, y porque me gusta que a la gente le guste o le disguste... ¡¡pero que le voy a contar yo a ud.!!

Le gustará "Fabulosas Narraciones por Historias""... van unas cañas.

Saludos,
Rocket

Anónimo dijo...

He tenido la suerte de conocer a varios "Metrallas". El deporte, viajar, y un buen amigo en la Facultad de Bellas Artes, dan mucho juego. No hace falta ser punky, mod, rocker,...y ser un Metralla de narices. Los prefiero así, "maqueados", con espíritu, y normalmente sin prejuicios (no tengamos en cuenta la música).
Yo soy un metralla dentro de un uniforme pijo, pijo de siempre,... otra forma de ser metralla, otro tipo de metralla, muchas veces metralla con explosivo.

No hay necesariamente causa-efecto en el metrallismo (¿una nueva religión?, ¿una nueva forma de ser?) pero es necesario que los valores superen al aspecto, que el espíritu gane al dinero.

Volveremos a ser lo que fuimos. Sin rencor.
Con respeto.

Queda pendiente una de panceta, Rocket.

Gracias

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Rocket, dice usted:

" (...)nadie intentó escrutar que significaban los nombre tan raros de los marcianos (estaba chupado)".

La verdad es que no se me ocurrió hacerlo. Desde luego el cuento gana al saber que el nombre del protagonista se corresponde con el de Noé al desencriptarlo. Ufff, la clave era complicadísima, pero Gusifluky (también conocido en otro mundo como Ftrhektjx) hizo un curso de criptografía avanzada y me ha ayudado mucho.

kitty_wuuuu dijo...

Hola señor Rocket, a mí su amigo el punki me ha recordado a mi ex el punki, que era el más punki del mundo mundial y estudiaba en una universidad privada...
Yo encuentro la pasta en el cajero y no sé si se la devolvería, ¿eh?
Que el dinero no tiene nombre.
Un beso.

Rocket dijo...

Leonidas:

¡Es que Gusifluky es mucho Gusifluky!... ya ve el nivel que alcanzamos los espías españoles, un poco patatero de andar por casa. Y lo de Noé, para que se fíe ud. de la elección de profetas.

Kitty:

¿No trabajaría ese novio suyo de albañil?, Y me haga ud. el favor de devolver el parnés, que como dicen no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita.

Saludos,
Rocket

kitty_wuuuu dijo...

Sí que era albañil, sí ( no había reparado en ese detalle la última vez que leí la entrada).
Pero no era el Metralla, el mío no comía panceta ni nada que saliera de algún animalito... Qué fuerte y qué lástima... a mí me quitan el jamón y el chorizo y dejo de ser persona.
Oye si es más rico quien menos necesita deme a mis sus 120 leuritos que usted no los necesitará.


Mua.