lunes, 8 de noviembre de 2010

El día que todo salió mal

Odio los tópicos, quizás por eso los uso a menudo, para poner en evidencia lo imprecisos y absurdos que suelen ser.

Sin embargo, y aunque me cueste reconocerlo, a veces se cumplen.

El jueves fue un día “que mejor era no haber salido de la cama”

Sí, uno de esos días perros y cabrones que no te dan tregua ni quince minutos. Todo lo que podía ir mal, y el jueves podían ir mal muchas cosas, salió mal. Conseguimos solucionarlo, es cierto, pero a costa de sangre y sudor.

Atascos generados porque alguien pincha una rueda, no sabe cómo se cambia y todo el mundo pasa despacio a su lado viendo cómo se hace la picha un lío sin parar a echar una mano.

Compañías aéreas incompetentes que te dejan en tierra alegando que el billete no está pagado para luego disculparse cuando tu vuelo ya ha despegado.

Seguratas de aeropuerto que amablemente (es un decir) te confiscan un tubo de pasta dentífrica que vale un potosí (los dientes son para toda la vida y hay que cuidarlos) porque tiene 125 ml en lugar de los 100 ml reglamentarios.

Agendas apretadas que se aprietan aún más cuando tienes que bregar con los mismos compromisos y dos horas menos de tiempo.

Chóferes que no se conocen ni su propia ciudad y que tardan un 400% más en llevarte a tus múltiples destinos (hasta que amenazas, tragan saliva y comienzan a “funcionar” como Dios manda)

Recepcionistas de hotel que te dicen a las 15:50 que no puedes picar algo rápido porque la cocina cierra a las 16:00.

Duchas atascadas, aires acondicionados que no funcionan, cañerías que apestan, muebles bar vacíos. Y eso en un hotel de, se supone, buena categoría.

Cuando llega el momento de la primera reunión… ni Dios. Todo el mundo 15 minutos tarde. Advertencia general, última vez que ocurre algo así. Se nos supone precisos, ¡coño!.

“Todo bajo control”. Bien, pues comprobémoslo.

Digamos, sin entrar en detalle, que la actividad del viernes (lo que hemos ido a hacer y que llevamos meses preparando) requiere de la participación de vehículos de tipo A, B y C.

La mitad de los vehículos C no han llegado, la mitad de los B no funcionan como debieran y nadie tiene ni puñetera idea de dónde están los A, los “Big Ones”.

A eso es a lo que algunos le llaman “tener todo bajo control”, ¡tócate los cojones, mandarina!

La persona que me acompaña me mira por el rabillo del ojo, sabe cómo me las gasto cuando me pongo de mala hostia y, créame el lector, en ese momento lo estaba. Diligentemente, antes de que mi cabroncete interior reclame sangre fresca, comienza a hacer llamadas a diestro y siniestro tratando de averiguar cómo solucionar ese desaguisado.

Tengo absoluta confianza en esa persona, hace años que trabaja conmigo y siempre me ha demostrado que es eficiente y resolutiva, y aún así, hubo momentos en que no creí que fuera, que fuéramos, capaces de resolver la situación. Y hubiera sido muy malo que no lo hubiéramos conseguido.

Asistencia a la cena cancelada, y a remangarse… como hacía años que no lo hacía.

Finalmente, conseguimos reunir todos los C, dejar operativos el 85% de los B y dar con los A, que llegaron a las 23:30 de la noche.

Creo (estoy seguro)
que los responsables de la frase “todo bajo control” aún se están arrepintiendo de ella. Al menos lo estaban haciendo a la 01:00 mientras les escupía todo lo que se me pasaba por la cabeza, por inútiles e inconscientes, mientras ellos se afanaban porque se hiciera realidad aquello que habían prometido.

Cuando finalmente conseguí, agotado, meterme en la cama a las 02:30 pensé que Murphy era un cabrón muy listo.

7 comentarios:

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Caray... usted manda mucho, ¿no? Cuando vaya a ordenar fusilamientos al amanecer acuérdese de que a mí no me gusta madrugar. Mi ejecución la dejamos para después del mediodía, porfi.

Rocket dijo...

Estimado Leónidas,

No era esa la retranquilla de la entrada. La historia es que hay gente que o le pones las pilas o no reacciona, y eso me toca mucho los bemoles.

Me jode tener que ponerme de mala leche, porque luego no se me pasa en un rato, pero en fín qué se le va a hacer, hay gente que parece disfrutar jugando con fuego.

En cuanto a su fusilamiento, sí hombre sí, lo dejamos para después del aperitivo, si le viene a usted bien y eso.

¿O prefiere usted a la hora del té?

Cagoen.

Saludos,
Rocket

Cachalote dijo...

Apreciado Mr Rocket, pero si eso que nos ha contado es el pan nuestro de cada día, al menos en mi administración. Su reunión al menos tuvo un final feliz, aunque fuese escupiendo sapos y culebras.

En las nuestras, por lo que yo tengo visto, aún sin avanzar nada, llega la hora del almuerzo, y cada mochuelo vuelve a su olivo, y se convoca otra reunión de seguimiento para seis meses después. Y claro, así nos luce el pelo.

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Mwajajajaja... Bueno, venga, más en serio:

Yo, a mi humilde nivel, también lo paso mal con esas cosas. Ahora ya casi no me mosqueo por nada, pero hasta hace pocos años se me llevaban los demonios con ciertas actitudes. Puedo con la incompetencia, con la ignorancia, con la incapacidad, con los defectos involuntarios en fin... ¡Ah, pero el pasotismo me saca de quicio! El pasotismo y las protestas inoportunas (aunque en nuestra profesión, ahora que lo pienso, toda protesta es inoportuna). Y que conste que yo soy un desastre, pero... que no, que el sueldo hay que ganárselo, y por lo menos la voluntad que no falte.

Rocket, ¿sabe usted?, creo que haríamos un mal tándem jefe-subordinado.

Rocket dijo...

Cahalote,

Eso pasa en todas partes: despachos, quirófanos, en el campo y hasta en los circuitos. Imbéciles y "sangrehorchata" hay hasta en los confesionarios (creo).

El tema está en que ellos viven de p. madre en su mundo de fantasía y color, ya los demás nos toca hacer lo que deberían haber hecho ellos, esto es, por lo que les pagan.

Sus madres probablemente unas santas, pero ellos...

Leónidas,

Muy por el contrario, haríamos un tadem demoledor, no tengo la menor duda de ello.

Pero tampoco se me venga usted arriba, ¡eh!, que le veo venir.

Saludos,
Rocket

Vine para quedarme dijo...

Llego bastante tarde a esta entrada... pero no puedo evitar participar.

Señor Rocket: sólo dos preguntas:

¿Cómo es posible que con la que está cayendo la única preocupación de la gente sean las quinielas (o primitivas), el fútbol y los putiprogramas de la televisión?

¿Cómo es posible que la gente no curre como si fuera el último puto día y tuvieran que ir al antiguo INEM a coger sitio a la mañana siguiente?

Trabajo, respecto, dedicación, generosidad, valentía,... ¡¡¡Señores de la ¿Real? Academia de la Lengua Española !!! ¡¡¡Hagan desaparecer esas palabras por no existir su realidad!!!

Rocket dijo...

Estimado "vine para quedarme"

No tengo respuesta a sus preguntas, pero ¡no me joda!, no le diga a la RAE que quite palabras.

Bastantes pocas usamos para que encima nos quiten repertorio.

Saludos,
Rocket