lunes, 20 de septiembre de 2010

Last time, baby

Poco me hacía suponer entonces que sería la última vez que estuviéramos juntos, la última vez que nos miráramos a los ojos. O tal vez sí, tal vez siempre lo supimos.

Aún no hace un año y ya me perece un siglo. Y no sabes cuánto te he echado de menos, cuanto he deseado que estuviéramos otra vez solos, tú y yo, en perfecta comunión, entendiéndonos sin hablarnos, comunicándonos sin palabras, haciéndonos un uno, un todo, un perfecto.

Pero no, claro, no puede ser. Nada es para siempre, y todo se termina. Nunca pretendí ser tu dueño, ni que lo nuestro fuera a durar la eternidad, sabíamos que nuestro tiempo era limitado, que cada día juntos era un regalo que el destino nos prestaba, un premio a nuestra constancia y fidelidad, un golpe de suerte casi irrepetible, algo que nos merecíamos pero que no nos atrevíamos a pedir por no desvelar nuestro secreto

Y me gustaba, me gustaba sentir el vértigo de poseerte, de montarte, de sentir que me sentías, de estar dentro de ti. Nada me excitaba más que oír tus bramidos, tus gemidos cuando nos lanzábamos a toda velocidad, cuando extasiados sabíamos sacar un poco más de nosotros mismos para apurar hasta el final, como animales, como máquinas.

Sí, recuerdo tus gemidos, y la sensación al oírlos de que el mundo temblaba bajo nosotros, una sensación de poder, de autoridad, de potencia. Me hacías temblar de esfuerzo, de satisfacción, de placer.

Y recuerdo también tu carácter, y nuestras discusiones, no todo era plácido entonces, cuando tú querías ir por un lado y yo por el otro. Recuerdo que nos hemos peleado más de una vez, que no estuvimos de acuerdo en más de una ocasión cuando, cabezotas ambos, no nos importaba quién nos mirara pelear. Pero siempre había reconciliación y todo era maravilloso, y suave, y dulce, y excitante, y preciso y placenteramente libidinoso.

Recordaré siempre tus esencias, tus olores, el tacto, tu tacto, con el que tantas veces me he estremecido, con el que tantas veces he soñado.

Ahora ya tenemos la confirmación, todo ha terminado, nunca más, never again, jamais.

Ahora será otro el que te disfrute y al que tú hagas disfrutar, y yo me entretendré acariciando otros cuerpos, pero no será lo mismo. Nada será igual porque siempre nos echaremos de menos.

Me dicen que soy demasiado mayor para ti, que de aquí a nada me caen los 40, que necesito alguien menos enérgico y joven, de clase más alta quizás, burguesía. Hay quien opina que ahora me toca disfrutar con otro cuerpo, que para mi es mejor, que mi espalda ya no podría soportar mucho tiempo seguir haciéndolo contigo, que tienes demasiado nervio, demasiado temperamento, que exiges demasiado de mi.

¡Bah, qué sabrán ellos!

Al menos nos quedará lo que fue. Amor y acción en toda regla.

Me permito poner una foto de ambos, es la última vez que estuvimos juntos, la última salida, la última tanda, ¿te acuerdas?


Fue en Montmeló y fue especial, quizás porque, efectivamente, ambos sospechábamos que aquella vez podría ser la última... y todo fue perfecto.



I’ll miss you baby.

P.D.

Te sienta genial la pegatina de “Asturias paraíso natural”

6 comentarios:

Cachalote dijo...

La leche. Después de pilotar un aparato así, cualquier coche le parecerá un patinete.

Consuélese. Recuerde el viejo dicho popular..."Que le quiten lo bailao".

Rocket dijo...

Estimado Cachalote,

Bailao lleva uno algún que otro tango ya... y alguno aún me queda, quiero pensar, pero ya no será con este cacharrito (me gusta pensar que es cacharrita) ni con las hermanas que la precedieron (que han sido unas pocas)

Ahora me tocan cosas más burguesas, nada de monoplazas, ¡bah!, "pureta" que se hace uno. Supongo que alguna entrada haré en su momento, porque me siento como si me fueran a presentar a las típicas solteras marbellíes de pechos siliconados e incipiente arreglo de botox en la comisura de los labios... cuando vea la entrada lo entenderá.

En cualquier caso ya tocaba una entrada un poco más "erótico-festiva" porque ultimamente todo lo que me salía eran cabreos, lutos y penurias...

Saludos,
Rocket

Anónimo dijo...

¿Ese es el coche con el que corría Bruno Méndez? Qué privilegios tienen algunos.
Por cierto ¿Qué es lo que no hace usted, Mr. Rocket?

Rocket dijo...

Estimado Anónimo,

Sagaz averiguación la suya, efectivamente ese es el coche (la barchetta para pasarlo a femenino) que usó Bruno Méndez la pasada temporada y mi compañera ocasional de pruebas y test.

Con respecto a la segunda pregunta... ¿no le parece que eso sería dar demasiada información?

Si digo lo que no hago doy pistas sobre lo que sí... y a estas alturas debería saber usted (si algo ha leído de mi blog) que soy poco amigo de revelar mi verdadera identidad.

Saludos,
Rocket

María. dijo...

EstimadA, Mr Rocket.

Intenté dejar el nombre pero fue imposible conectarme.

Aha!! acerté. Aunque la culpa la tiene Usted por dar tantas pistas jaja.
Le explico, en la última subida al Fito, vi una foto de la susodicha, pero lo único que no veía muy legible era el " 2 " del frente, así que ante la duda lo mejor es preguntar.

Con la segunda pregunta, es una pregunta retórica y por tanto no esperaba respuesta, tal vez el planteamiento está inacabado, porque era así como decir, a la vista de que es usted, funambulista, médico, piloto de aeroplano,....., y ahora probador de monoplazas,... etc, etc...¿Qué le queda por hacer? (sigue siendo retórica).

Disfrute de su anonimato, Mr. Rocket.

Rocket dijo...

Estimada María,

Es cierto que el dorsal era el 2, en cualquier caso el coche no tenía perdida, de los monoplazas que corrieron esa temporada éste era el único que llevaba la pegatina de Asturias.

Con respecto a lo otro, le confesaré a usted que no soy funambulista, ni lo soy ni podría serlo, con la mano izquierda soy bastante torpe. Se lo confieso porque creo que lo voy a borrar de mi perfil para sustituirlo por otro de mis múltiples oficios.

El resto, pues todo falsamente verdadero o verdaderamente falso, chi lo sá?

Saludos,
Rocket